Opinión. Ante la situación educativa actual, solución falaz.

Ciudad de México.-En un foro virtual celebrado el día 25 de junio del presente año,
titulado “La política de educación
superior en México, sin rumbo”, varios académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) y de la Autónoma Metropolitana (UAM), expertos en materia educativa y de
las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), discutían los esfuerzos que ambas instituciones están haciendo
para poder continuar con las actividades académicas ante la pandemia de covid
19.
Ejemplo de esto es que la máxima casa de estudios en nuestro país
optó por brindar a la comunidad universitaria la posibilidad de conseguir
internet con un ancho de banda más rápido que el internet promedio (5.7Mbps) de
forma gratuita, esto por medio de un acuerdo con Teléfonos de México (TELMEX); no
obstante, dicho servicio sólo es disponible para usuarios de dicha compañía.
En
el caso de la UAM, junto con el proyecto emergente de cursos en línea, vino una
dotación de 3,865 tabletas equipadas con tarjetas de internet a alumnos en
condición vulnerable, lo cual representa aproximadamente el 11% de la matrícula
total de dicha institución.
Ambas casas de estudio dotaron también a los
estudiantes con licencias de herramientas digitales como plataformas web (streaming)
y bibliotecas virtuales, lo cual, por cierto, representa un costo millonario para
dichas universidades.
No pasó mucho tiempo para que los alumnos de todas las
facultades se mostraran inconformes en las redes sociales y en diversos foros debido
a que no fueron beneficiarios de internet o tabletas respectivamente,
argumentando, con mucha razón de causa, que se les estaba excluyendo, al igual
que a una gran cantidad de estudiantes, puesto a que no cuentan con los
recursos para tomar clases en línea.
Es, pues, a mi parecer un esfuerzo que
ambas instituciones autónomas hacen a pesar de verse sometidas a los ajustes y
recortes presupuestales implementados por el gobierno de Andrés Manuel López
Obrador, lo cual se ha convertido desde entonces en un lastre para ambas casas de estudio.
Dichas desigualdad y exclusión toman más inercia cuando analizamos
la educación en los niveles básico y medio superior, que constan de una matrícula
de 25 millones 600 mil estudiantes.
En este caso la SEP federal a cargo de
Esteban Moctezuma Barragán y el gobierno actual no han dotado al estudiantado
con los insumos necesarios para poder acceder a clases en forma virtual.
En
este caso se dejó por completo el problema a los padres de familia, los cuales,
de por sí, se encuentran condiciones de pobreza, la cual se ha agudizado debido
a la ineptitud del gobierno.
En los días que corren es imposible que una
familia en condiciones de pobreza extrema pueda pagar un servicio de internet y
más difícil aún es poder adquirir algún equipo de cómputo o teléfono celular.
En este caso la brecha digital se vuelve más visible. Aquí la desigualdad
generalizada del país combinado con el fracaso de las políticas del gobierno
actual ante la pandemia pone a temblar a los estudiantes más pobres de la
nación.
Nuestra federación estudiantil, desde su nacimiento,
ha defendido el derecho a la educación de todos los estudiantes del país, trabajamos
y luchamos con los sectores más vulnerables y por ello optamos por la igualdad
y equidad de toda la comunidad estudiantil. Es por eso que no claudicaremos en
la lucha que ya emprendimos y seguiremos emplazando al gobierno y a las
autoridades de la 4T para que garanticen en todos los niveles educativos el
acceso a la educación a distancia.
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