Derrochó identidad, ingenio y orgullo el contingente cultural del desfile de Las Yuntas de la Magdalena.
Empataron Negritos y Viejitos en número; en comparación con otros años, Los Hortelanos fueron menos, pero igual de espectaculares.
Uruapan, Michoacán.-Los grupos de danza que toman parte en el contingente cultural del barrio de Santa María Magdalena, derrocharon identidad, ingenio y orgullo, durante el tradicional desfile de Las Yuntas.
Fue el tercer día de su fiesta barrial, en honor de la única mujer que ampara uno de los nueve asentamientos fundadores de esta ciudad.
Durante el desfile, los grupos de danza recorrieron el trayecto desde este barrio hasta el primer cuadro, para dedicarle sus pasos y compases a la fémina más importante del catolicismo, después de la madre de Jesús.
Esta tradición es una forma de llevar la fiesta desde el asentamiento hacia el resto de la población y es tan antigua como la fundación de la versión europea de Uruapan, por lo que su arraigo proviene de generaciones atrás.
Esto a pesar de que la ciudad ha cambiado y crecido y no siempre para bien.
Muchos le llaman el desfile de Las Guares, ya que "guare", es una castellanización de las muchas palabras que en el idioma P'urhépecha se utilizan para designar a la mujer.
Y es que en la lengua de los antiguos, no hay solo una palabra para referirse a las féminas, sino diversos vocablos que describen las diferentes etapas de la vida, por las que ellas atraviesan.
También se le conoce como el desfile de Las Yuntas, ya que la mayor parte de las celebraciones barriales se realiza durante la temporada de la siembra y las lluvias.
Incluso hasta hace poco durente estos desfiles se lazaban granos de maíz, que al caer al piso, germinaba y terminaba por convertirse en elotes que crecían en la vía pública.
Desgraciadamente siempre, tras los grupos de danza, recorren las calles cientos de beodos y beodas, de este barrio y de otros barrios y de colonias; a pie, a caballo o en vehículos, que son los que terminan por demeritar la tremenda inversión, en tiempo, dinero y esfuerzo de los organizadores de la parte cultural de la fiesta.
Por lo que toca al desfile de este año, tomaron parte los nacidos en este asentamiento fundador, los avecindados y sus familias, llevando consigo el orgullo de su sentido de pertenencia.
Como siempre dignificando con sus danzas y costosos atuendos el aspecto tradicional del festejo.
Destacó la númerosa presencia de personas que ejecutaban la danza de Los Viejitos y la de Los Negritos; grupos ambos que dejaron huella no sólo por su ritmo y colorido, sino por lo nutrido de sus conjuntos.
Se observó una menor cantidad de hortelanos (tal vez basado esto, en una confusión, respecto a que un grupo de danza en esta ocasión no iba a presentarse); pero los que sí salieron a la calle en este año, rebosaron de ingenio y espectacularidad.
Fue así que se agregó otro eslabón a la cadena cíclica de las fiestas de los barrios: El del barrio de la Magdalena.
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