Se desmorona la Casa de la Cultura, uno de los pocos edificios históricos que quedan en el primer cuadro

 La presente administración no ha dado a conocer un plan de rescate; sólo organiza vendimias dentro y fuera del inmueble


Ni siquiera retiran las hierbas que crecen

 el muro, con lo que el desastre se hubiera

 evitado







Uruapan, Mich.-La Casa de la Cultura, uno de los dos inmuebles históricos más importantes del primer cuadro de Uruapan, se está desmoronando.








Urge la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Michoacán, a fin de que el gobierno municipal realice las reparaciones necesarias, antes de que sea demasiado tarde.



Aunque se ignora si el gobierno local ya ha reportado el hecho al mencionado instituto o si la Secretaría de Obras Públicas del municipio ya ha elaborado un peritaje al respecto.



Como se ha venido documentando, desde abril del 2017 comenzaron a notarse más los daños en el muro poniente de la Casa de la cultura y la tardanza del INAH para autorizar las reparaciones.



En ese año, desde abril inició a desprenderse el aplanado lateral del inmueble, varios ladrillos y comenzaron a crecer las grietas.



Esto puso en peligro a los peatones y cuatro meses después el mencionado instituto aún no respondía.



Luego vinieron las lluvias y el daño se agravó, tornando más difícil lo que pudo haber sido una reparación sencilla.



Al INAH se le entregó un dictamen que realizó la Secretaría de Obras Públicas del Municipio, mediante el cual se informaba que en abril, se notaba un agrietamiento y desprendimiento de la mampostería en el muro poniente de las plantas alta y baja de la Casa de la Cultura, el cual corresponde al museo municipal y a la sala de piano, respectivamente.



En Junio de ese mismo año un fragmento del citado muro se desprendió, sin que se registrasen daños personales.





Al parecer existe humedad en esa parte del edificio, que no ha sufrido intervenciones recientes, pero además el inmueble presenta goteras en la parte que fue restaurada, entre el 2010 y el 2012.



Todavía en el 2019, la administración municipal pasada, alcanzó a reparar el muro, pero desde ese momento y hasta la fecha, el nulo mantenimiento se evidencia a simple vista.



Este edifico está considerado como monumento histórico y aunque fue levantado en el siglo XVIII, es parte del conjunto conventual franciscano, que se localiza en el primer cuadro de la ciudad y que data del siglo XVI.

Pero como la Dirección de Cultura de Uruapan está en manos de una persona que no es de este municipio, sino de Paracho, posiblemente ignora toda su historia.



Este conglomerado arquitectónico ha sido objeto de diversas intervenciones, tanto bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como sin su permiso, como es el caso de las modificaciones que en lo oscurito, ha venido realizando en el templo de San Francisco de Asís, el párroco Silvestre Aguilar, a lo largo de los años.

Como se ha venido informando la primera etapa de restauración de la Casa de la Cultura, inicio el 16 de junio del 2010 y las etapas posteriores culminaron el 12 de mayo del 2012.

Cuatro años después, en el 2016 ya presentaba goteras, que se convirtieron en chorros en la zona restaurada lo cual también se hizo del conocimiento del INAH, pero la institución tardó casi un año en autorizar las obras.

En la actualidad, a simple vista se aprecian daños graves por dentro y por fuera del muro poniente y hasta el barandal de un pasillo que da hacia ese punto está desprendido.

Lamentablemente no se sabe si el daño ya fue reportado al INAH o si ya se tramita el permiso para intervenir el inmueble y repararlo, antes de que la afectación crezca aún más.

Cabe recordar que a finales del siglo pasado, en este inmueble funcionaba la Presidencia Municipal, hasta que el 22 de junio de 1992 el Cabildo aprobó mudar la sede edilicia a las antiguas instalaciones de Petróleos Mexicanos, que es donde actualmente se localiza.

La inauguración de la actual Casa de la Cultura, se llevó a cabo el 21 de octubre de ese año, siendo presidente municipal, el finado Agustín Martínez Maldonado y gobernador Ausencio Chávez Hernández, quienes cortaron el listón inaugural.

Antes de esa fecha, en donde ahora está la biblioteca pública municipal, Justo Sierra, había un pequeño museo, la colección de libros, Guillermo Calvillo  y un pequeño foro. Todo esto se conocía como la Dirección de Promociones Culturales.

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