El fin de una era. El antiguo cine Odeón desaparecerá de la faz de esta tierra. Se construirá una torre para teleférico.
No ha habido información oficial sobre el uso que se le dará al resto del inmueble.
Uruapan, Michoacán.-Durante la semana que está por terminar los uruapenses fueron testigos del fin de una era: El antiguo cine Odeón, que durante décadas ha sido objeto de polémica, disputas legales, enfrentamientos, desalojos y contradesalojos, desaparecerá de la faz de esta tierra.
Mediante una expropiación ejecutada por el Gobierno del estado, parece ser que se pondrá fin a 25 años de dificultades y conflictos, y en las desvencijadas instalaciones se edificará una torre para la línea del teleférico.
Se presume que con dicha torre se evitará construir dos fortificaciones más, las cuales, estaban destinadas a levantarse en la calle Juan Delgado y en la calle Constitución, según ha trascendido.
Diseño modificado
Cabe resaltar que en esta parte del centro histórico, el proyecto del teleférico ha sufrido varias rectificaciones del proyecto original.
Primero se planteó que la terminal centro del cablebús, se edificaría en la plaza José María Izazaga, conocida popularmente como la plaza de la ranita, pero debido a que se trata de un monumento histórico hubo una gran resistencia por parte de la ciudadanía.
Como resultado, la estación centro, se movió a un costado de la primaria Camorlinga a unas cuadras del primer cuadro, junto al canal de aguas negras El Tarecho.
Otro punto de conflicto fue que los comerciantes de la calle Juan Delgado y Constitución, apoyados por cuiudadanos de otros sectores de la ciudad, donde se proyectó la construcción de torres, se opusieron y en el caso de la calle Juan Delgado se ampararon contra esas obras.
Ahora con la expropiación del antiguo cine Odeón (que cuando fue comprado por poco más de 100 socios iba a destinarse a la construcción del Mercado Central de Uruapan), se desactivaría el problema de las atalayas en las calles que desahogan el flujo vehícular del centro hacia el norte de la ciudad.
El cine que no fue mercado
Respecto al antiguo cine Odeón, como se recordará los llamados socios fundadores iniciaron el proyecto en el 2000 y lo concretaron en el 2002, cuando a través del Gobierno del Estado obtuvieron un financiamiento.
En el edificio de unos mil 500 metros cuadrados se alojó durante décadas el ahora desaparecido Cine Odeón y en el año 2000 fue comprado por 12 millones de pesos, de los cuales 10, fueron aportados a manera de crédito por el Gobierno del Estado.
Pero además Sí Financia otorgó un crédito de 3 millones 400 mil pesos, para la remodelación, que fondeó Bancomer, los cuales tampoco se aprovecharon.
El 15 de junio del 2016, un grupo de comerciantes de la organización Mercado Central de Uruapan (que nació en el año 2000 y que se constituyó como asociación civil en el 2002); que se identificaron como socios fundadores y gestores de los recursos financieros con los que se adquirió el inmueble, tomaron las instalaciones ante la inconformidad de otro grupo que se incorporó en el 2009 y que alega que todavía está pagando su parte del crédito.
La intención de la toma fue convocar a esos inconformes a trabajar de manera conjunta, para trabajar en la gestión de recursos federales, a fin de reconstruir el edificio y aterrizar el proyecto para el cual fue cread: El contar con un mercado en una zona de altísima plusvalía, que se localiza en la calle García Ortiz y Corregidora, a una cuadra de las plazas centrales.
Pero los 58 socios que no estaban de acuerdo con ese fin, no se sumaron, mientras que los otros comenzaron a instalar mercancía e iniciaron una venta, la cual fue suspendida, ya que contaban con licencia por parte del Ayuntamiento, la cual les fue revocada.
Finalmente ni una ni otra parte concilió y el lugar por falta de uso y mantenimiento continuó desmoronándose.
Se ha logrado saber que en el 2008 los fundadores-gestores que eran en ese entonces 30, obtuvieron un financiamiento de 10 millones de pesos, para comprar el antiguo Cine Odeón, en 12 millones.
Ya en el 2009 se agregaron 110 socios más y pactaron con el contratista Jesús Pérez Torres la remodelación, pero se ha dicho que esta persona dejó los trabajos inconclusos y los que inició los hizo de mala calidad.
Nunca se supo si se aplicaron o no los 3 millones 400 mil pesos que los socios obtuvieron a manera de crédito con Sí Financia; recursos que fondeó Bancomer.
A raíz del fraude que le achacan al contratista, los socios se dividieron en dos facciones, la que presidía Manuel Sánchez Gil y la que encabezaba Moisés Solorio Silva.
Los primeros demandaron al arquitecto a quien acusan de haber volado con los más de 3 millones de pesos, mientras que la de Solorio Silva demandó a sus contrarios argumentando que se coludieron con el contratista y dicen seguir pagando ese crédito a raíz de 65 mil pesos al mes, entre 58 socios.
Así que como resultado de todo esto ni una ni otra parte avanzó en las gestiones para sacarle provecho al inmueble estratégicamente ubicado.
Cabe mencionar que antes de esto, en el 2015, el antiguo cine y frustrado centro de abasto popular, alojó temporalmente a los locatarios del mercado de Antojitos, mientras que se remodelaba el mercado de comida que fue inaugurado el 21 de octubre de 1975.
Los pupilos de Nacho
Por otra parte, siendo presidente municipal el ex perredista y luego morenista, Ignacio Campos Equihua, un grupo de comerciantes afines a ex alcalde, prendieron la mecha al introducirse a las instalaciones y enfrentarse contra los socios fundadores, alegando que el ahora ex presidente Andrés Manuel López Obrador , se los había regalado.
Así se escribió otro capítulo de enfrentamientos y tensión.
Ahora, parece que todo eso habría quedado atrás con la expropiación ejecutada por el gobierno del estado; aunque no ha habido más información al respecto que la lona colocada afuera del inmueble, en donde se informa que ya es propiedad estatal.
Los sucesos de la semana
El pasado martes 8 de julio, decenas de policías estatales cercaron el deteriorado edificio y continuaron resguardándolo aunque más discretamente los días siguientes.
Ya para el jueves 10, el sitio era el centro de las actividades de topógrafos, ingenieros, operadores y maquinaria pesada; pero el viernes 11 se levantó una pared de triplay para mantener la acción lejos de miradas indiscretas.
El sábado los trabajos se aceleraron con la ayuda de más maquinaria, con la que se comenzó a demoler el viejo cine, los sueños de más de cien comerciantes y más de dos décadas de conflictos.
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